Los vinos sin sulfitos añadidos son aquellos en los que no se incorpora dióxido de azufre (SO₂) durante su elaboración. Los sulfitos se utilizan habitualmente como conservante, pero en este tipo de vinos se prescinde de ellos para ofrecer un producto más natural.
Aunque el vino puede contener trazas naturales de sulfitos generadas durante la fermentación, no se añaden sulfitos externos en ninguna fase del proceso. Esto da lugar a vinos más delicados y expresivos, que requieren un mayor cuidado en su elaboración y conservación.
Son una excelente opción para quienes buscan vinos más naturales o desean reducir el consumo de sulfitos sin renunciar al carácter y la calidad del vino.